Segundo Frente, tierra fértil del Programa Nacional para el Adelanto de la Mujer en Cuba


SEGUNDO FRENTE, Santiago de Cuba.-Tierra donde a diario la entrega de sus hijos rinde tributo a la bravura de los combatientes del II Frente Oriental Frank País, a la memoria de sus héroes y mártires, y al legado de Vilma y Raúl, el municipio santiaguero del Segundo Frente resalta hoy, también, por el amor de sus mujeres en cada tarea de la Revolución.

Váyase a las unidades productivas de La Calabaza, Tumba Siete, La Juba, Yamagua y Seboruco, o a las cooperativas Emilio Bárcenas, Congreso Campesino en Armas y Tania la Guerrillera, y podrá conocer a María Esther, Magalis, Odalys, Celina, Marlin, Inolaydis, Mabelis, Nora, y otras féminas al frente de estructuras productoras de café y alimentos para el pueblo.

Pregunte a la entrada del poblado cabecera de Mayarí Arriba por Leyanis Riquelmes Batista, Yudith Aguilar Valverde y Dunia Mojena Mayeta, y le hablarán en ese orden de la primera secretaria del Partido, de la presidenta del Poder Popular y la intendente, de un territorio donde otras diez direcciones claves están encabezadas igualmente por jóvenes compañeras.

De esa realidad conoció el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, en su último recorrido por los 535 kilómetros cuadrados del montañoso territorio poblado por más de 40 300 habitantes, y después de apreciar los resultados de este ejemplo del Programa Nacional para el Adelanto de las féminas cubanas, afirmó que «aquí sí mandan las mujeres».

UNA HISTÓRICA CONQUISTA

Lejos de improvisación alguna, para Riquelmes Batista tal política está inspirada en el desvelo de Vilma y Raúl por mejorar la vida de las mujeres serranas desde los días de la guerra, pues la valoración que sobre el II Frente realizara luego el Comandante en Jefe Fidel Castro como «modelo de organización, administración y orden», entraña un compromiso para sus actuales generaciones.

Acompañar a la dirigente bajo el sol o la lluvia entre cafetales, ríos y farallones, permite constatar la empatía lograda con los pobladores, a 14 meses de su llegada desde el vecino municipio de Songo-La Maya, el respeto y acompañamiento de los cuadros en los empeños que ella desea empinar a la altura de la histórica Sierra Cristal.

En ese sentido, aparecen el programa de desarrollo cafetalero, el fomento del ganado vacuno en el Valle de Mayarí, el policultivo del polígono agropecuario Revolución, el avance de la  cunicultura, una agricultura urbana de referencia nacional, el crecimiento de la masa porcina, mediante cerdos de capa oscura, el parque fotovoltaico y otros impactos.

Muy unida en cada compromiso, Aguilar Valverde refiere que, a diferencia de los supuestos obstáculos naturales que suelen atribuir a la mujer, su presencia en los cargos de vicepresidenta y secretaria de la Asamblea Municipal, al frente de Comercio, la Alimentaria, Trabajo, Cultura, Deportes, Servicios Comunales, la Onat, el BPA y Estadística, ha sido una garantía.

«Aquí las condiciones son duras –precisa-, porque predominan las montañas y muchas dificultades propias del lugar, pero a toda hora se advierte el esmero porque las cosas salgan bien, el sentido de pertenencia y la organización que echan por tierra aquel calificativo de sexo débil, y permiten pensar que tenemos muchas Mariana, Celia y Vilma».

A esa apreciación, la intendente Mojena Mayeta agrega la valentía de las protagonistas en el enfrentamiento a la COVID-19 en los consultorios médicos diseminados por el lomerío, los cuatro centros de aislamiento y la pesquisa activa, muchas de las cuales, en los próximos días, asumirán en 56 sitios fijos y 15 móviles, la intervención sanitaria con el candidato vacunal Abdala.  

AROMAS DEL LOMERÍO

Al aroma de cafetos y frutales que suele inundar el monte, otro más impactante se ha impuesto en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Las Calabazas, mediante la presencia de sus 26 mujeres en las más disímiles tareas agrícolas, y muy especial la de María Esther Padilla Rodríguez, quien en los diez años presidiendo al colectivo lo ha convertido en referencia para el país.

Mucho debe el avance de Las Calabazas a la consagración de María Esther y sus restantes mujeres. Foto: Eduardo Palomares

«Desde su creación en 1994 –expone-, la unidad ha sido rentable con sus 87,8 hectáreas de café y los frutales como renglones principales, pero a partir de 2011, logramos la solvencia económica fortalecida con una sostenibilidad propiciada por la vinculación del trabajador a los resultados finales, la diversificación productiva y la introducción de la ciencia y la técnica».    

Fundadora como obrera agrícola y, mediante su esfuerzo, graduada de Licenciatura en Derecho, especialista en Sanidad Vegetal y técnico de nivel medio en Contabilidad, María Esther optó, ante la condición de proyecto de desarrollo local, por la producción de carne porcina y ovina, la cunicultura, el cultivo de viandas, la aplicación de la ciencia, y la superación permanente.

«Aquí estamos en una zona extremadamente seca y, para bajar el agua, hicimos un tranque en lo alto de la montaña; en el riego del vivero aplicamos magnetizadores, y en el café, la tecnología de la Estación Experimental Agroforestal del municipio del Tercer Frente. Además, somos unidad docente de la Universidad de Oriente y estructura escuela del Ministerio de la Agricultura.

«Lo demás –enfatiza-, está en la calidad de nuestro colectivo formado por hombres que cumplen, cabalmente, con su tarea y, particularmente, por mujeres muy especiales, que han aprendido el sentido de la responsabilidad y la disciplina en el seno familiar, que como dijo el General de Ejército Raúl Castro, demuestran todos los días en el campo que sí se puede».

Tomado de: www.granma.cu


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