¿Cómo se comportan los casos pediátricos de COVID-19 en Cuba?


Cuando Cuba comenzó a prepararse para la pandemia de COVID-19, el mundo reportaba que los menores apenas enfermaban y si lo hacían tendrían muy pocas complicaciones. A partir de ahí, existieron percepciones de riesgo variables y todavía arrastramos las consecuencias, aseguró Lissette del Rosario López González, Jefa del Grupo Nacional de Pediatría del Minsap, durante su intervención este viernes en la conferencia de prensa habitual de ese ministerio.

«Eso actualmente en nuestro país es un mito derrumbado: lamentablemente las cifras reportan aumentos exponenciales en los casos pediátricos«.

Comentó que este incremento es un fenómeno multifactorial asociado, en primer lugar, al aumento de la transmisión general en el país. Por tanto, resulta vital generar medidas de protección específicos para los más pequeños. 

«La COVID-19 es una enfermedad viral, pero con un impacto social importante. Las medidas aplicadas van encaminadas a cortar las cadenas de transmisión. En el caso específico de la pediatría, los mensajes deben ser acordes a sus edades, que van desde los recién nacidos hasta los 18 años», detalló.

Si bien es cierto que el incremento es exponencial en todos los grupos de edades pediátricas, llamó la atención sobre los reportados en lactantes. «No nos cansamos de referirnos a este grupo, porque durante la última semana sobrepasamos los 70 niños menores de un año reportados como positivos«.

Dra. Lissette del Rosario López González, jefa del Grupo Nacional de Pediatría del MINSAP. Foto: Captura de pantalla.

López González comentó que esos niños dependen de la familia para su crecimiento, desarrollo y vida.  Por tanto, debemos aprender a cuidarnos dentro del hogar.

«Aunque el llamado a quedarse en casa aún prevalece, la nueva normalidad provoca que un sector de la población se incorpore a las tareas habituales y luego regrese al hogar. De ahí que la principal fuente de contagio de la población infantil sea el contacto con casos ya confirmados».

En ese contexto, dijo, cada hogar debe llenarse de epidemiólogos y proteger en dicho medio a esa protección tan vulnerable. «Hay que vivir con la nueva normalidad, acorde a los nuevos códigos, pero eso debemos interiorizarlo, no repetirlo por repetirlo».

En el caso de los adolescentes, el llamado sigue siendo a la autorresponsabilidad. Pero en el caso de los lactantes se apela a las familias.

«Hay un incremento negativo de la transmisión, pero con ella tiene que venir un incremento de la percepción de riesgo y los cuidados. La raíz de este problema es la transmisión. Los niños no deben enfermar«, concluyó la experta.


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