Radio 8 SF, 43 años de autenticidad en el lomerío


Hace 43 años un sonido guajiro, irrumpió  el silencio en las lomas de la Sierra Cristal. Era el año 1978. Mayari Arriba, ardía de cargadas vorágines por el 20 aniversario del Segundo Frente. Había mucho que hacer. No falto mucho tiempo  para sentir a esa sonoridad como parte indisoluble de la familia.

Hoy la vida sin ella, no es nada. Es compañera inseparable. Así lo sienten los serranos de aquí, pero también el colectivo realizador, la mayor parte jóvenes, como se dice en el campo, nacidos y crecidos entre sonidos, música  y voces, el buen decir de la palabra.

Y es que son numerosos los premios que atesora esta estación radial, una de las primeras emisoras comunitarias que logro un PREMIO en el concurso de la Asociación Mundial de la Radio Comunitaria (AMARC), a mediado de los años 90, en Ecuador, todo gracias a la maestría del periodista Eddy Gamboa, así como numerosos galardones que cuelgan en la galería dorada del centro.

Hoy se funden la vieja y nueva escuela, se compactan entre, las habilidades comunicativas que aportan los años y lo novedoso de los actuales enfoques tecnológicos, esos que cada día sorprenden, y lo sabe bien el mañanero reportero Raúl López Ortiz, un hombre  que aposto sin saberlo a la radio y en los brazos imaginarios de ella quedo.

“Recuerdo  aquel 11 de marzo del 78. Estaba  Raúl, Vilma, Almeida, Machado Ventura. Yo en ese entonces como operador de sonidos. Nervioso y mucho. En una ocasión  de esa jornada, era en la mañana, bailaba yo de contento en el único estudio que había en ese instante, sin percatarme, que desde otro lado del cristal, la comitiva de visitantes observaba mis movimientos rítmicos y al instante, reían por lo visto”.

Ha llovido mucho, desde el surgimiento de esa historia. Hoy Raúl López Ortiz  es un profesional de la palabra. Un multipremiado radialista en diferentes concursos municipales, provinciales y nacionales  aunque, así lo corroboran sus entrevistas, nunca ha dejado de ser guajiro y su acento natural, la  química perfecta para lograrle sacar la síntesis al testimoniante.

Esmerio Dávila Giménez, profesor de profesión, primera voz que hizo resonar al éter  con su timbre particular, un sello que al paso de los años, y su ausencia, pues hoy vive en Santi Espíritus, se mantiene firme en algunos segmentos promocionales que se  conservan aquí   como joya de oro. Cada año, una llamada suya  hace renacer  memorias radiales  en la montaña.

Iraidis Carvajal Montoya, hoy jubilada,  puso voz y creatividad  a programas infantiles, fundo espacios juveniles y dirigió por muchos años  informativos y revistas de variedades, pero en todos, multiplico  sagacidad  y estilo propio, que hoy, sus discípulos continúan con matices diferentes, teniendo en cuenta los tiempos actuales, en que decir, va mas allá del acontecimiento.

Un colectivo premiado con su pueblo

“Radio 8 SF cuanta con 43 trabajadores, de ellos 15 están vinculados directamente a la programación, casi todos licenciados y con un potencial artístico que tiene amplia familiaridad con el pueblo. Esa es una fortaleza, la retroalimentación con el pueblo, su gente, costumbres, tradiciones, la vida misma, cuenta Maidelin Ferrer Laurencio, Jefa del Departamento de Programación.

Ella acude a su memoria y…“son 12 horas diarias con 24 programas en la parrilla de programación, incluyendo informativos, entre ellos un noticiero de 28 minutos, que tiene salida diaria, un resumen dominical, en igual tiempo de duración, deportivos, revistas de variedades,  una dedicada a la clase obrera y la otra a la familia, así como   facilitación social, campesino, programas juveniles, musicales, culturales y de  participación.”

El peso informativo para siete periodistas de pluma afilada, nuevas tecnologías en manos y  en este contexto, vale destacar, la proeza de contar la historia desde lo más intrincado de la sierra, en el propio mundo de quienes hacen parir la tierra y reverdecen la esperanza de un buen vivir.  Viene a la mente la puerca desaparecida de Pelao Montero, que gracias a la agilidad de un mensaje radial, pudo tener de vuelva al mamífero en menos de lo que canta un gallo.

La guajira de Boca de Micara, comunidad aledaña a Mayari Arriba, que luego de cumplir su faena agrícola, cargaba unas yaguas  y algunos que otros trozos de leña, sin percatarse,  de tener  un viajero sobre sus hombros. Señor maja  contaba  ella al periodista Raúl López Ortiz, quien supo hacer brillo creativo al testimonio, galardonado en varios festivales y concursos periodísticos.

En reportaje, sobresale  “Metamorfosis”, indagación periodística de los realizadores Octavio Oliva López y Yamil Sánchez Aguilar, ambos con una trayectoria en planos nacionales e internacionales, elevando como muy pocos, esos sentimiento de pertenencia por el rio Mayari   y al mismo tiempo, una solida cultura medioambiental, que por cierto, no pasa de moda.

“Con los ojos de Fidel”, una historia de vida muy bien  contada, que mas allá de premios provinciales, nacionales y extranjero, fue  al peso humano al cercarnos a  una niña, Liah Esther Valenciano Valiente, quien, por culpa del bloqueo de los Estados Unidos a Cuba,  sufre aun  una Atrofia Muscular Espinal (AME) tipo 1 o Síndrome de Werdning Hoffman, una enfermedad degenerativa que destruye las neuronas motoras, causando la debilidad progresiva de los músculos de todo el cuerpo y por tanto, impidiendo su funcionamiento.

Cada día, sus premios y realizaciones impresionan. Recuerdo aquella epopeya de Dailin Martínez Montoya, la directora de programas, que incursionando en una discoteca infantil, logró el Gran Premio en uno de los  Festivales Nacionales de la Radio, que tuvo a este montañoso territorio como subsede y la ciudad de Santiago de Cuba, capital del sonido cubano.

Incluyo Ráfaga Deportiva, Swing Completo, Cucha: la Carbonera, Presencia y tantas creaciones, que influyeron en ese brillo impresionante de la radio del Segundo Frente. Algunos de sus  hijos, dispersos por Cuba y el mundo, hombres y mujeres escuelas de radialistas, paradigmas que hoy, al paso de 43 años, revolucionan anécdotas, que ya forman parte del patrimonio de esa casa sonora.

Esta y otras historias, son frecuentes en este lomerío  del Segundo Frente, donde radialistas,  desde su impronta, hacen llegar al corazón la imagen de un pueblo, entre sonidos, efectos, verbos, teclados de computadoras, la vida. Más ahora que, en tiempos de Covid, 8 SF, la emisora del Segundo Frente,  en tiempos de Covid, sigue siendo una radio más segura.


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