¡Se matan a los hombres!


Santiago de Cuba, Mayarí Arriba, 03 de feb:- Esta frase pronunciada por el General José Maceo, adquiría notoriedad en los campos de Oriente durante la Guerra Necesaria. Escuchándola de la manera que lo expresó, pareciese una orden ejecutiva; sin embargo detrás de esta frase se recoge unos de los actos más sensibles del León de Oriente, que este 2 de febrero, hubiera cumplido años de edad.

Para 1896, varios campamentos insurrectos del sureste oriental eran visitados con frecuencia, por una mujer de tez negra, vendedora de dulces a quien llamaba Belén Botijuela, procedente de los pueblos ocupados por los españoles. Lamentablemente aquella señora era espía de los colonialistas.

Por sus delaciones mataron muchos cubanos e hicieron innumerables prisioneros. Conocidos por nuestras fuerzas sus hechos criminales emprendieron su búsqueda, hasta que un día cuando intentaba visitar uno de los barrios cayó en poder de los insurrectos.

De inmediato es reducida a prisión y más adelante presentada al General José Maceo, quien diría la última palabra sobre su destino; sin embargo aunque el General sabía de los actos miserables de la detenida, y ante la insistencia de los mambises bajo su mando de que ordenara su ejecución, el León de Oriente, contestaba con desdén y molesto” Se matan a los hombres.

En si pasaban los días y a las vez las reiteraciones de muerte a la delatora por parte de los combatientes, pero el General José, ratificaba “Se matan a los hombres”, evidentemente aquél ser que era una verdadera fiera en el combate, no quería ocuparse de aquella mujer, aún cuando sus actos fueron criminales.

La historia de Belén hubiera terminado en paz si el hermano mayor de los Maceo, el General Antonio no hubiera conocido del asunto.

Este, pensando en las razones en que se basaba la acusación, entendió que con la muerte de aquella mujer se evitaba la de muchos cubanos acusados por ella, y la decisión llegó. Justa y necesaria fue la sentencia del Mayor General Antonio Maceo, pero es hermosa la pureza de alma y sensibilidad humana que se descubre en la frase desdeñosa del Mayor General José Maceo Grajales. “Se matan a los hombres”


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