Valientes: Eduardo, el agricultor más joven de Cuba.


Santiago de Cuba, Mayarí Arriba, 28 de oct:- “Escuché en la escuela y el barrio  que la situación alimentaria se pondría muy difícil con el bloqueo de Estados Unidos a Cuba y  la Covid -19  y al observar a los vecinos trabajar  en sus patios me sume a la tarea de hacer mi huerto en este pedacito que cerque y sembré después de las tele clases”, asevera Eduardo Antonio Ruiz Cobas, un niño del reparto Aeropuerto en el municipio santiaguero de Segundo Frente donde las plantas parecen agradecer las bondades de las manos tiernas que las cultivan.

Tal es así que el vecindario se admira por las lechugas, ajíes, tomate, habichuelas, col, girasol y hasta plantas medicinales que cosecha este productor de solo 11 años, sin que afecte las  notas sobresalientes que exhibe en la escuela, que por cierto, todo ha sido resultado de su empeño por estudiar las materias, donde la contribución familiar y de algunos vecinos ha sido decisiva. Eduardito, como le llaman cariñosamente, es de esos niños que encuentran en Martí, que el trabajo ennoblece al hombre.

Su ingenio lo llevó a construir  una regadera con el empleo de un porrón al que  agregó un aditamento que favorece el regadío a las plantaciones que cultiva, y que además de consumir en el hogar ofrece gratuito a otras familias para que prueben el sabor de lo que él cosecha.

Verlo saborear el fruto de su propio esfuerzo, es algo inimaginable, pues “me hace sentir muy feliz que en todos en casa, puedan alimentarse de lo que yo puedo hacer. Pero más contento me pongo cuando, lejos de observar mi esfuerzo, me acompañan y así trabajamos todos.”

El pequeño, Eduardo no se conforma y apuesta por la cría de animales, tal es caso de su puerquita “Revolico”, que aspira convertir en reproductora porque de esta forma, dice, contribuirá a la alimentación y  a combatir los efectos de la pandemia y del engendro yanqui que afecta el bienestar de los niños y al pueblo cubano.

Además de puercos, serán las aves otro experimento para este bisoño agricultor, que como todo niño cubano, estudia y sueña en convertirse en hombre de bien, un médico, arquitecto o abogado, incluso ingeniero agrónomo, pero nunca olvidara que a los 11 años, se hizo agricultor del campo.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *