Julián del Casal: Entre versos y textos, una historia


Julián del Casal, el poeta de la angustia, amigo de la muerte y el delirio, ocupa un lugar importante en la literatura cubana. Fue artista del verso que murió con solo 29 años y que sin embargo dejó un legado a la cultura de las letras, nada desdeñable.

Su poemario “Hojas al Viento” fue de sus primeras publicaciones y le valió  el reconocimiento entre sus contemporáneos, con lo que se convirtió en esa especie de maestro para las siguientes generaciones literarias.

Según el mismo relataba en sus cartas padecía de tuberculosis, lo cual le añadía ese aspecto lúgubre  y apático, a su figura, su lirica y  su existencia en general. Así era Julián, despechado con todo y todos, inindeferente a las más vivas emociones humanas, acostumbrado a postrarse en cama en sus afecciones de salud, renuente al amor de mujer.

“Indiferente a todo lo visible,
Ni el mal me atrae, ni ante el bien me extasío,
Como si dentro de mi ser llevara
El cadáver de un Dios, ¡de mi entusiasmo!

Libre de abrumadoras ambiciones,
Soporto de la vida el rudo fardo,
Porque me alienta el formidable orgullo
De vivir, ni envidioso ni envidiado,
Persiguiendo fantásticas visiones,
Mientras se arrastran otros por el fango
Para extraer un átomo de oro
Del fondo pestilente de un pantano.”

(Autobiografía)

De salud endeble y carácter polémico: Casal es aún hoy una figura controversial. Según  el testimonio de algunos amigos era un hombre manso, en cambio, otros, relatan que sus ojos eran los ojos de quien había tenido su temporada en el infierno. Así mismo, su prosa periodística,  era verticalmente agresiva contra el dominio español, lo que denota un carácter poco pasivo y patriótico menos apreciado en sus poemas.

Sin embargo lo más curioso es que alrededor de su figura existía ese misticismo que se teje entre las estatuas de mármol y los simples mortales.

Al igual que muchos poetas modernistas entres los que se encuentran Rubén Darío  y José Martí, Julían del Casal falleció siendo muy joven, casualmente un mes antes de su aniversario 30 .Unas fuertes carcajadas después de comer, provocaron la rotura de un aneurisma y por tanto, su muerte inmediata. Irónicamente  para alguien tan melancólico, aquella carcajada, se volvió  fatal.


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