Crónica del alma (+Audio)


Cuando el dolor es grande hasta los hombres lloran con lágrimas de mujer. Y eso he visto hoy: corazones rotos, lágrimas a borbotones, llantos incontrolables, pero también a un batallón de hombres y mujeres profesando amor y cariño sin límites al inolvidable amigo: Radamendy Hernández Zayas.

Octubre volvió con su carga de luto y dolor. Arrancó de su familia al excelente compañero, al excepcional esposo, al buen padre, al consejero de adolescentes, en fin, al hombre que nunca tuvo una frase para ofender a nadie. Así era él. Tal vez por eso decidió echar su suerte en la más bella de las profesiones: Educar.  Así comenzó como  docente en el año dos mil 4 como profesor de Física. Pero su alta sensibilidad y seria responsabilidad lo llevaron a ocupar diversa responsabilidades en el sector de educación.

Fue la ESBEC de Magueyal quien lo vio como Subdirector de producción y los resultados fueron excelentes. Se ganó no solo el respeto de los muchachos, sino el corazón de todos. Si posición política lo llevó a ingresar a las filas del partido Comunista de Cuba.

Hoy Radamendy no está. “ Ha muerto mi hombre”- Dijo su inseparable esposa Yomayda Mejías quien lo mira, lo llora una, y otra y otra vez con un llanto que brota de lo más profundo de su corazón. Desde que Dios envió su primer mensaje de muerte, ella se ligó mucho más a él y fueron un solo cuerpo y una sola alma.

Los culpables de que Radamendy fuera un hombre tan bueno fueron su adorada Reyna, la Negra y  Erasmo,  padres que en todo momento estuvieron con él.

Aquí están sus hijos Randy y Alexander, que han perdido la voz de tanto quererlo. Aquí está su familia, sus amigos, sus vecinos, sus compañeros y también está la BENDICION DIVINA de un Dios que lo va a recibir en su pecho como todo un hombre bueno.

Bendito seas en la gloria, Radamendy.


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