Mi amigo del barrio dice que yo para él no existo.


Felito cuando residía en mi barrio, siempre se caracterizó por ser un buen muchacho, tranquilo, dedicado a sus estudios de teatro, además de recibir una excelente educación por parte de sus padres.

Pero un día mi amigo del barrio ya graduado decidió partir, y se perdió en allende los mares. Pasaron los años y gracias a facebook supe de él, pero sin bombo ni platillos.

Lo cierto es que mi antiguo amigo del barrio hace algunos días ante uno de mis comentarios reaccionó sin compasión. Felito dice ahora que no le importa la historia; sin embargo su abuelo y el mío fueron desalojados en los años 50, y los dos lucharon contra bandidos.

Felito me expresa que no tiene que agradecerle nada a la #Revolución, no obstante sus padres se mueren por esto, y al parecer su título de teatro fue un regalo de Júpiter o Saturno.

Mi amigo del barrio dice sentirse indignado por mi respuesta a lo que según él piensan diferente, pero olvidó que también cobran diferente.

¡Cómo ha cambiado mi amigo del barrio, al extremo que me ha cambiado por un estómago lleno.

Yo por el contrario siempre tendré una luz encendida.


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