Hoy vi a Fidel.


Por:  Octavio Oliva López.

Hoy  vi a Fidel. Yo lo vi, no andaba con su traje  Verde Olivo, pero mantenía  su sonrisa franca, invitando a la reflexión oportuna; estaba con su alma limpia como alas de mariposa,  y  su voz  se hacía acompañar de himnos, cantos y banderas y escribiendo los mejores versos de la poesía, regalando escuelas, hospitales, cultura, risa,  esperanza y futuro.

Sí, yo lo vi en el barrio, enseñando porqué hay que hacerle el parto a la tierra para que germine la semilla de la vida, lo vi  con los obreros y campesinos, cruzando la guardarraya en busca de lo más alto de la montaña pero no buscando la gloria, sino  convocando al sacrificio.

Estaba hermanado con el miliciano, el combatiente, la maestra, la doctora. Lo vi en la poesía de Guillén y en la cubanía de la música de La Aragón,  los Van Van, del Beni;     entonando  el himno de Buena Fe: “Estoy aquí, amando este país como a mí m ismo”.

Lo vi  con la misma paloma que un día se posó sobre sus hombros para que hoy esté lleno de amor el nido de cada hogar, dando aliento a favor de los que sufren.

Hoy yo vi a Fidel de pie, gallardo, firme, seguro,  siendo piedra de su piedra al lado de Martí y de Mariana,  para que la Revolución siga allí, en lo más alto del pico Turquino y en lo más profundo de nuestros corazones.

Por eso, me sumo a los AGRADECIDOS que mantienen vivo el CABALLO en cada plaza y que este 13 de agosto se suman a la felicitación.


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