El mundo está ante una encrucijada.


Compleja y tensa es la situación que vive hoy el mundo. La humanidad se enfrenta a una enfermedad con un alto grado de contagio y letalidad. Las imágenes e informaciones diarias de todas partes del globo terráqueo no son por el momento, nada alentadoras.

La lógica indica que un frente común, de la mano de agrupaciones internacionales como la ONU y la OMS, Organización Mundial de la Salud, sería el camino más inteligente y racional para hacer frente a la COVID 19.

Pero lamentablemente esta no es una opción para algunos, como Estados Unidos que en medio de una pandemia no deja de lado sus intereses egoístas y hegemónicos.

Manda buques de guerra y soldados contra otras naciones, mantiene sanciones genocidas y atacan a quienes tienen la generosidad de poner sus recursos humanos y materiales en función de ayudar a otros.

En las últimas horas Cuba reiteró su llamado a la solidaridad y afirmó que la actual pandemia demuestra la necesidad de cooperación pese a las diferencias políticas, pues la enfermedad causada por el nuevo coronavirus no respeta fronteras ni ideologías.

Pero mientras naciones como China y Cuba además de proteger a sus ciudadanos hacen un esfuerzo adicional para asistir a otros necesitados, Estados Unidos se atrinchera en sus irracionales posturas y, como bien señala la cancillería cubana, ataca el multilateralismo y busca descalificar el reconocido liderazgo de la OMS.

En vez de preocuparse por los millones de estadounidenses que no tienen seguros médicos, ni techo o pasan hambre, porque no se equivoque, allí en la potencia del Norte también hay hambrientos, pone en peligro la vida de sus ciudadanos pues pierde su tiempo y dedica sus energías a amenazar a aquellas naciones que solicitan la ayuda médica de Cuba.

A Estados Unidos le duele que a menos de noventa millas un pequeño Estado le haya plantado cara. No han podido olvidar la humillante derrota de Playa Girón, de cuyo aniversario nos separan horas. Le duele que muchos en el mundo expresen su admiración por los logros del pueblo cubano y lo acompañen en su justa lucha porque se ponga fin al genocida bloqueo.

El mundo está en una encrucijada, y me recuerda cuando hace ya casi 30 años el líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, alertaba en la Cumbre de la Tierra, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, que una especie: la humana, estaba en peligro de extinción por la actitud irracional y egoísta de los más ricos.

No quepan dudas de que es momento de cooperación, de, como expresa la declaración de la cancillería cubana, que aquellos países con mayores recursos compartan con los más afectados y con los que han llegado a esta emergencia sanitaria menos preparados.

Y es hora igualmente de que se ponga fin a sanciones económicas contra otras naciones, por la presión que representan para dar una adecuada respuesta a la enfermedad causada por el nuevo coronavirus y poder garantizar la vida de millones de personas.

El mundo repito está en una encrucijada y del camino que se tome depende su futuro. Es ahora cuando hay que unirse y coordinar acciones conjuntas que nos lleven a rebasar esta compleja situación que afecta a todos, sin distingo.


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