Cuba e Italia enlazados por la historia.


Santiago de Cuba, Mayarí Arriba: 27 de marzo:- En medio de la difícil situación que atraviesa Italia por la Pandemia del Coronavirus, me vienen a la mente tres hijos de esa tierra que establecieron los puentes entre ambas naciones.

El primero fue el patriota de la independencia italiana y destacado revolucionario: Giuseppe Garibaldi, quien estuviera en la Habana en 1850.- El paladín de la independencia italiana escribió en su diario de navegación: “Sábado 16 y domingo 17 de noviembre: Tiempo variable. A las 11:00 de la mañana arribamos a La Habana. Mi reloj está adelantado respecto al del barco dos minutos…

Iniciada en Cuba la Guerra de los Diez Años contra el colonialismo español, en 1869 Garibaldi le escribió a Emilia Casanova, esposa del escritor cubano Cirilo Villaverde y ligada a las actividades de apoyo a la insurrección en el extranjero, «Con toda mi alma he estado con Uds. desde el principio de su gloriosa revolución”.

Otro con sangre italiana.

Juan Bautista Spotorno (hijo de una acaudalada familia italiana residente en Trinidad) nació en Cuba en 1832 y fue un patriota cubano que llegó a ser Presidente de la «República en Armas» en 1876, cargo que fue caracterizado por su honestidad y rectitud. Alcanzó el grado de Coronel del Ejército Libertador.

También se conoce que en 1898, un grupo de 75 voluntarios italianos viajó a Cuba para llevar su ayuda a los rebeldes de la independencia cubana de España. Uno de estos voluntarios de nombre Francesco Federico Falco, médico luchador que estuvo bajo el mando del General Antonio Maceo´.

Un italiano en el Granma.

Encontrándose Fidel Castro en México en los preparativos  para el desembarco del Yate  Granma conoce a Gino Doné, combatiente antifascista italiano miembro del 74 Regimiento de Infantería. Manifiesta abrazar la causa cubana, Fidel lo acepta.

En la expedición Gino Doné es jefe de escuadra del pelotón de la retaguardia, con el cargo de teniente y está subordinado a Raúl Castro. El 5 de diciembre son emboscados en Alegría de Pío. El pequeño ejército se dispersa y entra a una plantación de caña de azúcar. Como no se supo más de Gino Doné, se le hace una tarja como caído en combate junto a los demás muertos.

Sin embardo Gino guiaba a los hombres que lo seguían hacía las montañas. A su pelotón se unen otros siete combatientes comandados por el capitán José Smith Coma. Se separa del grupo, pero ayudado por los campesinos de la zona, que lo disfrazan como comerciante de granos, logra escapar. A los pocos días pudo salir de Cuba clandestinamente.

Sin dudas nos unen lazos muy fuertes que nos conducen a una inevitable solidaridad.

 

 


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