El beso que mata.


Por Raúl López Ortiz.

La cortesía no palidece con un beso: hay muchas otras formas de mantenerla a su más alto nivel, y si aún considera le falta ese ingrediente, llévelo por dentro, acumúlelo para cuando acabe la pandemia del nuevo Coronavirus COVID 19 entregarlo por todo el tiempo que ha faltado.

Por estos días de pandemia un choque de codos, puños, el saludo a distancia reconforta más que un abrazo o un apretón de manos de esos que estamos acostumbrados donde puede trasmitirse el virus asesino que conduce al sepulcro.

Y como dijo un vecino, en ocasiones a sabiendas que estamos incumpliendo las orientaciones y medidas sanitarias del Estado y de Salud, sentimos hasta penas por aquellos que levantan las manos y se acercan a nosotros desmedidamente, a los que respondemos con igual postura irresponsablemente.

Lo anterior sucede porque la percepción del riesgo todavía no es suficiente en toda la población, que aunque escucha por los medios de difusión masiva el virus se extiende a casi la totalidad de los países del mundo con saldo de alrededor de unas 16 MIL víctimas mortales hasta estos momentos, su antídoto aunque se trabaja en ello, no aparece todavía y lo más efectivo que existe para contrarrestar el mal es la prevención.

El cierre de fronteras, centros educacionales, salida de turistas y tantas otras medidas estatales para evitar el contagio y contener la epidemia, necesita de la responsabilidad ciudadana para su efectividad, y sé que así será porque en Cuba existen potencialidades como el sistema de salud, voluntad gubernamental y experiencia de enfrentar enfermedades infecto- contagiosas desde los mismos inicios del Triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959.

Por todo ello, y con el Coronavirus -COVID 19 en espiral, urge aplicar todas las medidas de control higiénico- sanitarias establecidas para vencer una vez más y recuerde, que el beso deleitante que agrada a todos en estos momentos de contagios es aliado fiel de la pandemia que mata, evite ser su víctima.


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