¿Merecían ser fusilados?


Santiago de Cuba, Mayarí Arriba:16 de marzo:- Muchos se ha hablado por los enemigos de la #RevoluciónCubana, de los pasados por las armas en el año 1959, como si hubiesen sido inocentes y no fieras sedientas de sangre que habían perdido su condición de seres humanos.

En nuestro #MayaríArriba cuatro esbirros de la Guardia Rural sobresalían por su crueldad: Agapito, Mulet, Pila y Nápoles eran conocidos como el “cuarteto del terror”, y sobre los cuales recayó gran parte de los asesinatos ocurridos en este territorio montañoso, durante la tiranía de Fulgencio Batista.

Para 1957, un grupo de jóvenes que conformaban una célula del Movimiento 26 de Julio había salido del barrio de Jarahueca. En el término de Los Caroes recibieron alimentos de mano del comerciante Rafael Cardero, debido a un delator la información llegó al cuartel de la Guardia Rural en #MayaríArriba. En la noche del día 10 de octubre de 1957, los guardias liderados por el “cuarteto del terror” le tendieron una emboscada entrando al poblado de Mangá, ocasionando la muerte de cinco integrantes del grupo: Wilfredo Robaina Ríos, Cirilo Mayeta Pupo, Rolando Matos Ferié, Miguel Montoya Matos, y Pablo Batista Torres ¿Merecían sus autores ser fusilados?

A Alfredo Rondón le hicieron tragar la prótesis.

El joven Alfredo Rondón conocido por (Pachín), nacido en estas montañas, fue víctima de la ira y el odio de los integrantes de la Guardia Rural, después de los sucesos ocurridos en Mangá, se desconocía si mantenía vínculos con el Movimiento 26 de Julio, pero fue capturado y torturado vilmente hasta provocar su muerte.

Según testimonios de Erineldo Macías Pérez, Roberto Pérez y Senén Ortiz Álvarez, el hecho ocurriría entre los días 10 ó 12 de noviembre de 1957. Lo apresaron y ya golpeado lo condujeron hacia el cuartel, donde lo torturan y finalmente lo asesinan, siendo arrastrado hasta dejarlo a la intemperie en el llano de los Americanos a la entrada del barrio de Mayarí Arriba, ubicación actual, muy cerca de la casa de cultivo tapado de la agricultura urbana y el restaurante Rancho México.

Erineldo Macías y Senén Ortiz, argumentaron que acudieron al lugar, percatándose que el joven estaba prácticamente descompuesto y desfigurado. Macías Pérez manifestó que a él y a otro compañero lo dejaron cuidando el cadáver, hasta que llegara el forense y la policía de La Maya. Al presentarse en el lugar, el médico forense mantuvo una ética impresionante, desacreditando la opinión de los guardias presentes, quienes alegaban que el joven se había ahogado en el pequeño arroyo cercano. El Galeno con el instrumental necesario realizó la autopsia, extrayendo del estómago del cadáver una prótesis dental, y certificó sin temor, “Eso fue un violento culatazo que le propinaron en la boca”. En el lugar se produjo un silencio total. Pregunto ¿Merecían ser fusilados sus autores?

Alejandro González Alcolea lo castraron

Uno de los crímenes más escalofriantes ocurridos en la Región de Mayarí Arriba, durante la dictadura de Batista, resultó el del combatiente del Movimiento 26 de julio y militante del Partido Ortodoxo, Juan Alejandro González Alcolea (conocido por Mango).Con la ayuda de su esposa Sofía La O Sosa, Mango convirtió su morada en un centro de confección de brazaletes y banderas del Movimiento 26 de julio.

Pero la colaboración del destacado combatiente cada día se le hacía más difícil, debido al constante asedio de los esbirros del Cuartel de Mayarí, que ya sospechaban sobre la conspiración de algunos revolucionarios de la zona. Según investigaciones realizadas a través de entrevista a varios de los familiares del héroe de la patria y a testigo del suceso, durante la noche del día 29 de enero de 1958, Alejandro decide visitar su casa y ver la familia, ubicado en la localidad de la Cañandonga, en busca de cigarrillos y brazaletes, además de despedirse de su esposa e hijos.

Después de despedirse de su familia, Alejandro, es apresado por los sicarios del Cuartel de la Tiranía de Batista en Mayarí Arriba. Sus familiares no supieron más de él hasta 4 días después, en que su cuerpo sin vida fue encontrado ahorcado en un árbol de jagüey en la zona de Los Laneros; -barrio ubicado a más de 30 kilómetros de La Cañandonga donde supuestamente fue apresado, con la distancia la Guardia Rural intentó negar su participación en este horrendo crimen-, el cadáver tenía huellas de haber sido vilmente torturado les habían sacado las uñas y lo castraron, para su reconocimiento fue acomodado en un catauro de yagua(técnicas muy habituales del “cuarteto del terror”) ¿Merecían sus autores ser fusilados.?

Fieras como estas fueron los que le sacaron los ojos a Abel Santamaría, luego de los sucesos del Moncada. Bestias como estas fueron los que tiñeron de sangre a Holguín durante las Pascuas Sangrientas. Sobre estos animales de Batista recayó el asesinato de miles de cubanos durante la década del 50.- Pregunto nuevamente ¿Merecían ser fusilados?


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