Llegar al 2030 sin cataclismo ambiental


La Habana, 11 nov (RHC) Los propósitos mundiales para los años 2030 y 2050, referentes a reducir emisiones de gases de efecto invernadero, están sin el necesario avance entre los países que participaron en el acuerdo de la Cumbre Climática de París para que la temperatura global no sobrepase el 1,5 grados celsius.

Ausente de ese acuerdo está el gobierno de Estados Unidos que precisó con la reciente notificación del presidente Donald Trump a la Organización de Naciones Unidas del primer paso en un año para su retiro oficial de ese pacto global parisino.

Así de cierta es la decisión estadounidense que no adoptan otras naciones incorporadas al entendimiento de enfrentar el cambio climático con alternativas de fuentes renovables de energía y dejar de quemar combustibles fósiles que emiten gases de efecto invernadero.

Sin embargo, esas naciones están aún lejos de aplicar los propósitos planteados y posibilitan real amenaza de llegar al 2030 y 2050 con mayores situaciones climáticas adversas para los pueblos del Planeta.

El ejemplo está en Australia donde la semana que concluyó hubo incendios forestales que provocaron muertos, desaparecidos, heridos y más de 100 viviendas destruidas.

Sobretodo en el estado oriental de Nueva Gales del Sur del territorio australiano se registraron 77 incendios forestales, la mayoría fuera de control y otros en alerta de emergencia con situación muy extrema para brigadas contra fuegos unido a cientos de bomberos sin conocerse aún las afectaciones que aumentarán en los siguientes días.

Es otro ejemplo, entre muchos, del calentamiento global con sequías provocadoras de incendios forestales en un ambiente de gases contaminantes retenedores de calor y contribuyentes a formar una capa en la atmósfera que impide su salida y aumenta temperaturas en la superficie de la tierra con efecto invernadero causante del cambio climático.

Otro ejemplo más es que actualmente en África Occidental 50 millones de personas dependen de la agricultura y ganadería para su alimentación, pero la tierra disponible destinada a esas labores se redujo rápidamente no solo por el crecimiento indudable de la población, sino por el aumento calórico del cambio climático que afectó prácticamente el 80 por ciento de las tierras cultivables de ese territorio africano.

Eso debe pensarse con reflexiones entre los países comprometidos al aporte de esas alternativas que requieren, por supuesto, financiamiento económico para llegar al 2030 y 2050 sin el peligro de un cataclismo ambiental del planeta.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *