Collado, desequilibrado o poeta


Por: Idalberto Aguilar Macias

Santiago de Cuba, Mayarí Arriba, 27 de ago:- Hoy me acerco a una figura que la inmensa mayoría de los hijos del Segundo Frente no conocimos. Sin embargo Máximo Collado, resultó una de las personas más populares durante la década del 40 y 50 en lo que era entonces toda la región de Mayarí Arriba.

Para algunos Collado, como era popularmente conocido fue simplemente un desequilibrado mental, para otros un hombre entregado al trabajo, pero para la gran mayoría Máximo era una mezcla de poeta con energía laboral sin límites.

Cuentan nativos habitantes de este territorio montañoso, entre ellos Modesto y Emilio Leyet, así como Elogario Álvarez, que durante los años 50, Collado era el visitante de lujo de las humildes familias de esta serranía, el cual de mañana en tarde tocaba las puertas de los Compay: Blas, Mongo, Leonardo, y de las Comay: Chángala o Martina. Carismático, agradable y un sentido de solidaridad impresionante caracterizaban la personalidad de este hijo de Ma.

Pero, por qué este hombre era tan especial; sin dudas algo muy característico lo marcaba. Por muy temprano o tarde que fuese, el tono de su décima campesina identificaba que se acercaba el gran visitante. “Yo canto en la sitiería, sembrando yuca y boniato y paso mis buenos ratos, porque soy de muy buena cría.

” Seguidamente expresaba su peculiar frase; Ahí está, como dejando bien claro que había llegado el gran Collado. Al abrir las puertas los compadres y las comadres, se percataban que ya el asiduo visitante había garantizado la suficiente leña para asegurar la cocina del día.

Así era Máximo Collado, un hombre que con sus decimas campesinas y su amplio sentido de solidaridad humana, constituyo un elemento esencial en la armonía de los habitantes de los campos Mayaricero en una etapa de tanto silencio y olvido.

 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *