El Triunfo: Un Sitio olvidado


Por Lic: Idalberto Aguilar Macías.

A unos 27 kilómetros  de Mayarí Arriba, Segundo Frente, se encuentra la zona del El Triunfo,  perteneciente éste al hermano municipio de Songo la Maya, allí una gran historia permanece bajo la espesa vegetación.

El 11 de abril de 1895, desembarcan por Playitas de Cajobado, José Martí, el Generalísimo Máximo Gómez y  otros combatientes más, con el propósito de incorporarse a la Guerra Necesaria la cual ya veía sus primeras acciones en los campos de Cuba.

Como es conocido larga y riesgosa sería la travesía desde el este guantanamero hacia los términos de Santiago de Cuba, en busca de la imprescindible avanzada que liderada por Maceo, Flor y José ya habían desembarcado por Duaba el 1 de abril.

Para la inmensa mayoría de los cubanos, y no pocos historiadores ubican el Ingenio “La Mejorana” como el sitio donde los tres grandes de la guerra se vieron por primera vez en la Isla, lugar donde se analizaron temas trascendentales sobre la organización de la joven contienda; sin embargo  investigaciones históricas nos conducen a que no fue este lugar el que marcó aquél primer encuentro; sino unas leguas antes, en el “Ingenio El Triunfo”, pequeño medio de producción de azúcar situado a 29 kilómetros de Santiago de Cuba, y 27 de Mayarí Arriba, cabecera municipal de Segundo Frente.

Así lo deja plasmado en su Diario de Campaña el General: Máximo Gómez Báez, con fecha 5 de  mayo de 1895.

Cinco de Mayo de mil 895, nos movimos   por el  Triunfo almorzando en el Ingenio….en unión del General Antonio Maceo, cuyo Jefe encontramos por aquí, sin que anduviese en operaciones, según nos había anunciado.”

Significar que el General Antonio,  quien ya había orientado sus fuerzas hacia  ¨La Mejorana¨ tras la demora del Generalísimo y Martí sale a su encuentro, coincidiendo por las inmediaciones de ¨El Triunfo¨.

Pero la historia del ¨Ingenio El Triunfo¨ no tuvo supeditado al encuentro previo de Gómez, Martí y Maceo. Un año después el 20 de Mayo de 1896, el gran amigo de Martí Fermín Valdez Domínguez, quien radicaba en Ojo de Agua, junto a su Estado Mayor visitó también la instalación azucarera. Su Diario de Campaña así  lo describe.

“El  Triunfo”.  Es un cachimbo, pero sus amos  yankees, hacen comercio de todo y el ingenio viene a ser el pretexto  para las demás  industrias.  Sin embargo, el movimiento  de los trabajadores, el silbido de las máquina  y el ruido  de las centrifugas  me trajeron tantos recuerdos.   Allí  viven  muchas familias de civiles y de insurrectos y el batey es un campamento por el constante entrar  y salir   de hombres armados.”

Sin dudas apasionados por los  relatos de ambos diarios de campaña decidimos  una mañana del 23 de febrero del 2019,   percibir que había quedado de aquella historia 124 años después.

Procedente de Mayarí Arriba, el ómnibus nos deja  cerca de las 08.30 AM, específicamente en el pequeño poblado de El Triunfo, dotado de un centenar de viviendas situadas en pequeñas elevaciones y en determinas llanuras.

Luego de varias indagaciones con vecinos del lugar sobre la existencia de   vestigios  que nos aceraran al legendario Ingenio, la gran mayoría de los contactados nos condujeron al domicilio del campesino Omar Torres Plana, de de 50 años de edad.

Al llegar a su morada, a unos 200 metros de la carretera, ubicada en una altura rodeada de vegetación, Omar abandona el deshierbe de frijol para salir a nuestro encuentro.

El intercambio previo fue asequible atendiendo a las características del hombre de campo cubano. Nuestro interés fue expuesto de inmediato y Omar reacciona como si no estuviese esperando desde hace mucho tiempo, coge un machete en mano y nos expresa venga para acá.

A unos seis metros detrás de su morada inicia la limpieza de las plantas más altas y frondosas, la cual realiza de forma circular; a medida que avanzábamos se iba  divisando la gran historia.

No había la menor duda, allí estaban las ruinas del Ingenio “El Triunfo.” Una gigantesca  estructura de hormigón, sin una configuración definida, de aproximadamente 15 metros de largo, 5 de ancho, compuesta por  piedras, ladrillos y cuadrantes de Cachuarán.

A pesar de los años allí se mantenía las huellas del lugar, que sería testigo de la explotación y  sufrimiento de los negros esclavos, y que años más adelante quedara reflejado en los diarios de campaña de Máximo Gómez y Fermín Valdez Domínguez.

Con una nobleza y sencillez que inspira respeto Omar ya acompañado de su esposa Odalis, nos conduce hacia el frente de la estructura,  apunta hacia arriba y limpia con su machete. Una tarja se percibe. “Esta fue puesta hace cerca de 20 años por compañeros de la Empresa de Comunales del municipio Songo la Maya, pero el tiempo se encargó de borrar su mensaje”, expresó el campesino quien no se había percatado que ya era un historiador.

Nuestra curiosidad resultó inmensa y  en segundos ya estábamos encima del hormigón. Mi colega Gustavo pañuelo en mano comienza a eliminar la costra de los años, y sale a la luz nuevamente la historia.

 

      El Triunfo

“EL 5 DE MAYO DE 1895 ALMORZARON EN ESTE LUGAR: ANTONIO MACEO, MAXIMO GÓMEZ Y JOSÉ MARTÍ.”

Sin dudas a partir de ese momento una lluvia de interrogantes invadió al joven campesino.

“Bueno llevo 30 años de vivir  en esta casa; aunque mis padres y abuelos son nativos de la zona. Desde los primeros momentos en que me mude me llamó mucho la atención esta estructura, no obstante poco después toda duda quedaría despejada cuando un cuñado mío que es profesor, asoció el lugar con algunos pasajes narrados en determinados libros de historia, específicamente  uno dedicado al León de Oriente José Maceo.”

“Más adelante llegó la mencionada tarja y en determinados momentos estudiantes de la zona vinieron a dar sus clases aquí, pero hasta ahí, más nadie se preocupó por el lugar  y es lamentable porque aquí  hay mucho   todavía que contar.”

Omar se queda un instante pensativo y reacciona como lo que ya era, el gran protector de aquella historia. “Miren periodista y  profesor todo indica que esto era  un complejo, acompáñenme.”

Seguimos tras sus huellas, desplazándonos por el lateral izquierdo de la morada, sobrepasando el sembrado de frijol hasta llegar a una pequeña represa protegida por un poderoso muro, compuesto por los mismos materiales que conforman las ruinas del Ingenio.

“Ustedes observan esta estructura, que sigue represando el agua, todo indica que esta era la fuente fluvial fundamental del trabajo de la mini industria. Fue un trabajo magistral, aprovechando la alimentación de los manantiales de la zona, han trascurridos más de 124 años y se encuentra intacto.”

Cuando parecía que el encuentro terminaba, Omar nos conduce hacía una altura ubicada a unos 120 metros de su casa, lateral derecho. Allí quedamos totalmente impresionados, un pozo de unos 16 metros de profundidad, todavía reflejaba las huellas de la esclavitud.

Ya casi en la despedida, Omar Torres y su esposa Odalis, quisieron desprenderse de la más mínima información que involucra a este importante lugar de nuestra amada patria.

“Oigan aquí a cada rato en nuestras labores de roturación de tierra nos encontramos proyectiles, objetos de aquella época, y hasta misterios de vez en cuando acompañan los alrededores de nuestro domicilio.” No pocos arrastres de cadenas se escuchan en la madrugada, ja, ja, ja, ja.”

“Esperamos que le haya sido útil todo el recorrido y ojalá que  al área se le dé el lugar que realmente merece en nuestra historia, porque hasta hoy ha sido un sitio totalmente olvidado.”


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