El paraíso de Balilo.

Por: Raúl López Ortíz.
Santiago de Cuba, Mayarí Arriba, 01 de ago:- Cuando Francisco Ruiz Ochoa (Balilo) y Nereida Fernández Delgado se jubilaron no hubo tiempo para descansar y acometieron una de las tareas más difíciles de la agricultura: fomentar una finca forestal en la serranía de la Ensenada, en Segundo Frente, donde las plantas indeseables y abandono a que estaban sometidas esas tierras las hacían poco apetitosa para trabajar.
Balilo, había crecido por esos parajes. Supo descifrar la vocación del suelo para sembrar bosques y juntó a su esposa emprendió la tarea. El Estado había designado esas áreas para el usufructo. Él no quería desaprovechar la oportunidad para contribuir con el medio ambiente, la economía familiar y la vida en el planeta.
La chapea de matorrales y plantaciones de viveros de cedro, caoba, majagua, bijagua y otro grupo de especies ocuparon largas jornadas, en la que hubo que sudar muchísimo la camisa en medio del lomerío.

Nereida, con el futuro en cada palabra, adorna la tarde con su recuerdo: “Tuve que trabajar sin descanso, sacar fuerzas, ser una más en el campo, cargar posturas, preparar la alimentación.., Fíjate que ya se me estaban olvidando las intimidades matrimoniales y se me dije: “ Respira, mujer. Ten cuidado con los olvidos que se te va tu hombre. Y respiré. Ya vez como está la finca, además de crecer nuestro amor, crece frondosa una parcela de cafeto”, asevera sonriente, mientras entra a la cocina y regresa con dos humeantes tazas de café en sus manos.
Balilo, también saborea el café y afirma: “Se dice fácil, pero fomentar 50 hectáreas de bosques en estos parajes es muestra del trabajo desarrollado en estos 9 años donde se ha transformado el paisaje, la flora y la fauna. Siento placer por haber contribuido a la vida en la montaña donde nací, crecí y estaré por siempre endulzando mis montañas”.

